Monday, October 20, 2008

The list/La lista

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Chemotherapy killed my fingernails…back when the fingernails you see (right hand…left hand was left unscathed…crazy shit) were hidden under the skin, there was a break in their growth caused by the chemicals that also took my hair, eyelashes, eyebrows, and soul, and now they are being pushed out by the new healthy nails. This is a painful process. The old nails are (were) still stuck to the skin, but not attached to the new nail growth…so they crack, and any pressure on them feels like they are being pulled off with pliers. It has basically rendered my right hand almost completely useless for most fine-motor skill functions – opening things, writing, scratching, picking, etc, etc, etc. Thankfully, over the past couple of weeks, the nails on my pointer, middle, and ring fingers have managed to catch themselves on something – blanket, carpet, clothes, dog’s fur – and be wincingly pulled off unexpectedly. Though each one caused a significant outcry of obscenities, and even a tear or two, I’m thankful that they can now move on and get on with their lives. The thumb, however, still has a ways to go….there’s still quite a bit of nail-skin contact there, and it looks like it’s going to be a while. It hurts. This is number 156 on the list of things they didn’t tell me about cancer before I signed up for this bullshit. Number 157 is that the list will never end.

It is 1:17am, and I have to be up at 6:00am. What, you might ask, the fuck am I doing? Why don’t I take another pill and doze off to a drugged sleep for a few hours? Number 158 – you’ll never sleep again. Not like you used to….

Let me paint you a picture of what’s going through my head as I’m in bed, lights out, trying to get to sleep…

“Is that my hip? The bone, is that pain or is it just stiff? Why is it so hot in here? There’s a lump when I swallow…is that always there? Jesus. It’s back. It’s not going to end until I’m dead. They’ll tell me they can put me on a drug trial, or they can do another transplant…and I’ll tell them to fuck off, and I’ll leave, and I’ll go sit on the fucking beach in the sun to die like some bullshit movie. Fuck it. I’ll eat what I want, I’ll drink and smoke cigarettes all day long. I’ll max out my credit cards, sell all my shit, and spend the rest of my life and money dying in self-gratifying misery. I can’t though. There’s people involved…people who I love and people who would be hurt. So I’ll stay. I’ll do the fucking trial, or I’ll get the transplant, and I’ll suffer, and cry, and vomit. I’ll never do what I want, and I’ll never be who I was, and everyone will remember me as the girl they knew who died of cancer.” And as warm tears run silently down my cheek onto the pillow I counter, “Don’t be fucking stupid. You’re fine. You’re fine. Get on with your life, rip that old fingernail off and stop obsessing. Things are going to be fine.” Wait though. “What if they’re not?” “I’m sweating, now I’m fucking sweating.” Jesus.

And when the fuck does this conversation end? I don’t know…and I don’t know how to get to sleep. I can’t turn it off. It just keeps fucking playing….when I’m driving alone, when I’m at work, when I’m in the shower, or trying to sleep. I don’t understand how it will ever go away. The only thing I know how to do is to fill every quiet moment with action or busy work – work, school, dishes, laundry, cooking, shopping, gym…but what I really need is some fucking sleep.

Number 159 – fuck is your new favorite word.

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La quimioterapia acabó con mis uñas. Hace tiempo, cuando las uñas que ves en la foto estaban todavía debajo de la piel del dedo, se cortó su crecimiento a causa de los químicos que también se llevaron mi cabello, pestañas, cejas, y alma…y ahora las uñas nuevas están creciendo y sacando las uñas viejas poco a poco. Este es un proceso doloroso. Las uñas viejas estaban pegadas a la piel, mas no a la uña nueva, entonces se rompieron, y la presión que se siente es horrible…como si alguien me las estuviera sacando con unas pinzas. Me son inútiles…no puedo abrir paquetes, escribir, rascarme, sacarme los mocos, nada. Afortunadamente, en las últimas semanas, casi todas se me han arrancado porque se me atoran en algo, como la alfombra, el pelo del perrito, la ropa, etc, etc. Duele como toda la chingada, pero me da gusto que esas uñas ya sean libres y puedan seguir con su vida. Al pulgarcito todavía le falta un buen…todavía tiene mucho contacto de carne-uña, y parece que voy a durar un rato así. Y duele. Éste es el número 156 en la lista de las cosas que no me dijeron cuando empezó todo este desmadre. El número 157 es que la lista no tiene fin.

Es la 1:17am, y me tengo que levantar mañana a las 6:00am. ¿¿Qué chingados estoy haciendo?? ¿¿Por qué no me tomo una pastilla y me duermo unas horitas?? Número 158 – nunca volverás a dormir. No como antes pues…

Déjame explicarte lo que está pasando en esta cabecita mientras estoy acostada en la cama, con las luces y la tele apagadas, queriéndome dormir…

“Eso qué es… ¿la cadera? ¿El hueso…me duele o no más está como entumecido? ¿Hace calor aquí? ¿Por qué siento tanto calor? Como que siento algo que me estorba cuando paso líquidos… ¿eso siempre está ahí, o es nuevo? Chingado. Ya regresó. Esto no va a terminar hasta que esté muerta. Me dirán que me pueden dar medicinas experimentales, o que pueden hacer otro trasplante…y yo les diré que se vayan a la chingada, y me iré….me voy a la playa…voy y me aplasto ahí en la arena bajo el sol para morirme así como en las pinches películas. A la chingada, me vale. Como lo que quiera, tomo y fumo cigarros todo el día…gasto mis tarjetas de crédito al límite, vendo mis cosas, y paso el resto de mi vida y gasto el resto de mi dinero muriéndome miserablemente. Pero no. Hay gente involucrada, gente a la que quiero y adoro, y gente que saldría muy lastimada. Entonces me quedo. Hago el maldito tratamiento experimental, o que me hagan el pinche trasplante….y sufriré, y lloraré, y vomitaré. Nunca haré lo que yo quiero hacer en esta vida, nunca seré quien hubiera sido, y todo el mundo me recordará como la chica que conocían que murió de cáncer.” Y mientras las lágrimas cálidas ruedan por mi mejilla y caen en la almohada, me contesto, “No estés tan pinche estúpida. Estás bien..Estás BIEN. Sigue con tu vida, arranca esa uña a la chingada, y deja de obsesionarte. Todo va a estar bien.” Pérame…”¿Y si no lo es?” “Estoy sudando, chingada madre…. ¡ya estoy sudando!” ´Ta madre.

Y ¿Cuándo chingados se termina esta pinche conversación? No lo sé…y no sé cómo lograr dormirme. No lo puedo desactivar. Sigue reproduciéndose en mi cabeza…cuando estoy manejando sola, cuando estoy en el trabajo, cuando me estoy bañando, o tratando de dormir. No entiendo cómo se va a resolver esto. Mi único remedio por lo pronto es de llenar mi vida con acción…el trabajo, la maestría, lavando trastes y ropa, cocinando, haciendo compras, yendo al gimnasio, etc, etc…pero la neta que lo que necesito hacer es dormir, chingada madre.

Número 159 – te has hecho muy grosera.